Ránking 2026 sobre la calidad democrática de los partidos políticos españoles

+Democracia presenta el “Ranking 2026 sobre la calidad democrática de los partidos políticos españoles” con la intención de contribuir al debate sobre modernización y democratización del funcionamiento de unas instituciones esenciales en la democracia: los partidos políticos.

 

 

En un contexto social donde la preocupación ciudadana por «el Gobierno y los partidos o políticos» se ha consolidado como el segundo gran problema de España tras la vivienda (según datos del CIS de 2026), el informe revela que la calidad democrática de las formaciones políticas españolas sigue siendo deficiente. La nota media se sitúa en un 5,7, lo que supone un «aprobado justo» con una mejora de apenas dos décimas respecto al anterior informe de 2024.

 Los partidos autonómicos a la cabeza; los grandes partidos nacionales a la cola.

El estudio muestra una clara brecha en el ecosistema político español. Cuatro formaciones de ámbito autonómico o regionalista logran las mejores calificaciones, superando el 7,5: Compromís (8,3), Comuns (8,2), ERC (7,7) y EH Bildu (7,6).

En el extremo opuesto, los grandes partidos nacionales evidencian «serias dificultades para mejorar sus estructuras de funcionamiento democrático». Vox cierra la lista con un 1,7, seguido del Partido Popular (2,9) y el PSOE (3,6), todos ellos muy por debajo de la media.

 Fuertes retrocesos para PSOE y Más Madrid. Uno de los datos más destacados del informe de 2026 son las fuertes caídas experimentadas por dos formaciones:

  • Más Madrid sufre la mayor caída del informe (-2,4 puntos). Su deterioro se debe a la acumulación de disfunciones reales en los derechos de la militancia, como la falta de independencia estructural de su Comité de Garantías (cuyos miembros dimitieron, en su mayoría, tras injerencias de los órganos ejecutivos) y el férreo control de la dirección sobre la selección de candidatos y los recursos.
  • El PSOE se desploma 1,8 puntos. El equipo investigador ha aplicado una fuerte penalización por la imposición de barreras a la pluralidad en las primarias mediante la exigencia de avales, por graves disfunciones en los mecanismos de denuncia por acoso sexual, y por la acumulación de casos judiciales por corrupción en dirigentes vinculados a la secretaría de organización que evidencian el fracaso de sus códigos éticos.

Junto al PSOE, el estudio también aplica severas correcciones de puntuación al PP (-9 puntos aplicados en la corrección global) por falta de respuesta ante denuncias de acoso, el uso de votos tránsfugas y la imposición de la dirección nacional sobre los líderes territoriales para pactar con Vox. A Vox se le reducen 6 puntos por la supresión de primarias, la reafirmación de su verticalidad y la falta de democracia interna.

 Las áreas más opacas: la elección de candidatos y el reparto del poder.

El ranking evalúa seis grandes dimensiones. Los mejores resultados se dan en la existencia formal de Códigos Éticos (7,4), la Autonomía Territorial (7,2) y la Transparencia (7,0).

 Por el contrario, los mayores déficits «siguen localizándose en aquellos ámbitos relacionados con la distribución del poder». La Organización Interna (5,1) y, muy especialmente, los Sistemas de Elección de Cargos Públicos (4,5) son las asignaturas pendientes. El informe denuncia que los partidos siguen espaciando excesivamente sus congresos (favoreciendo a las cúpulas), limitan la representación de minorías y controlan desde las ejecutivas los procesos de primarias, convirtiéndolas en muchas ocasiones en herramientas de cooptación y concentración de poder.

En la línea de mejora de la calidad democrática de los partidos y de su vinculación con la sociedad, Más Democracia recomienda 10 medidas:


1. Los congresos de los partidos se deben celebrar con una periodicidad máxima de dos a cuatro años, para facilitar la renovación de sus políticas e ideas, así como de sus dirigentes. La falta de periodicidad de los congresos es una expresión del deterioro en
la relación democrática entre las cúpulas partidarias y los afiliados y simpatizantes.

2. Las reuniones de los órganos de control de las direcciones (Juntas Directivas, Comités Federales o regionales, Asambleas Federales o Consejos Nacionales, según sus denominaciones habituales) deben regularizarse en periodos cortos de tiempo,
no mayores a seis meses. Hay un elevado incumplimiento de los plazos de reunión de estos órganos previstos en los propios estatutos. Esto hace que la función de contrapeso de las direcciones haya desaparecido en algunos partidos.

3. Los órganos y diversas instancias de los partidos deben reflejar, como organismos plurales que son, dicha diversidad mediante sistemas de proporcionalidad ponderada que garanticen el desarrollo de las iniciativas políticas a la par que los matices y diferencias existentes.

4. Hay que avanzar en los mecanismos de defensa de los derechos de los y las afiliados y afiliadas. Estos derechos se reconocen en los estatutos, y se ha avanzado en ello, pero no hay un sistema eficaz para su defensa. Es llamativo que las direcciones de los partidos suelan reservarse el derecho de expulsar sumariamente a sus afiliados sin un procedimiento establecido y sin garantías de reclamación eficaces.

5. Los comités de ética deben institucionalizarse en todos los partidos con una clara separación de los órganos ejecutivos, evitando la contradicción que se da entre las decisiones e intereses de la dirección y los derechos de los afiliados.

6. Los compromisos electorales y políticos de los partidos deben estar sometidos a evaluación y ser transparentes hacia la sociedad en el cumplimiento de los mismos. Los cargos ejecutivos y públicos deben rendir cuentas ante su universo elector de
forma sistemática y transparente.

7. Los canales para la denuncia de situaciones de presunta corrupción, acoso sexual o laboral deben ser claros e inequívocos, y deben permitir de forma rápida y eficaz la investigación de lo sucedido y las medidas que deben tomarse en función de los
códigos éticos de cada formación, basándose en la actuación de órganos independientes.

8. Los sistemas de selección de los candidatos a cargos públicos tienen que abrirse no solo a los afiliados sino también a la ciudadanía, escapando al control determinante de los órganos de dirección.

9. En los procesos de primarias, que son un avance en la democratización de los partidos y de la política en general, hay que superar los efectos no deseados que favorecen la concentración de poder más que su socialización mediante medidas como:
o Eliminación de barreras a la presentación de candidatos.
o Órgano regulador de los procesos diferente a las direcciones ejecutivas.
o Igualdad de medios y oportunidades.
o Debates entre los candidatos.
En algunos partidos, el proceso de selección de candidatos (elaboración de listas) es, básicamente, una cooptación sometida a tensiones entre los deseos del candidato principal y las direcciones territoriales. Hay partidos donde se está produciendo una convivencia entre la elección del primer candidato de la lista por los afiliados y la negociación de los demás miembros de la lista entre el candidato y los órganos de dirección del partido, lo que da lugar a deformaciones de la democracia interna con resultados perversos.

10. Debe establecerse un sistema de limitación de mandatos acorde con la responsabilidad contraída, de tal forma que se impida la perpetuación en el núcleo de poder de las mismas personas.